25 Abril, 2009

Tercer domingo de Pascua 


(26/04/2009)
Queridos hermanos:

La resurrección de Jesucristo es el acontecimiento central de nuestra fe, aunque nunca acabemos de comprender su más profundo significado. Hay que integrar la realidad de la muerte en la vida del Resucitado, y eso choca. El evangelio nos presenta una experiencia más del encuentro con el Resucitado. El resucitado se «presenta» en momentos determinados entre los suyos con una fuerza irresistible. Jesús no es un fantasma, enseña sus heridas, come con ellos... Pero unos se asustan y «creen que están viendo un fantasma», en otros «surgen dudas» de todo tipo. Hay quienes «no lo acaban de creer por la alegría». Otros siguen «atónitos».

A nosotros, hoy, que también queremos creer, la Palabra de Dios nos invita a tomar conciencia de que la muerte y resurrección de Jesucristo es el cumplimiento de las escrituras. Esto exige que el propio Jesús, con su presencia en medio de nosotros nos abra el entendimiento para comprender...

Creo que es bueno asumir que es difícil creer en Jesús resucitado. En última instancia es algo que sólo puede ser captado y comprendido desde la fe que el mismo Jesús despierta en nosotros. Si no experimentamos nunca «por dentro» la paz y la alegría que Jesús infunde, es difícil que encontremos «por fuera» pruebas de su resurrección. Necesitamos intuir, personalmente, que Jesús resucitado está presente en medio de nosotros, y que transmite esa paz y esa seguridad en el interior de nuestras personas, familias, grupos cristianos, parroquia...

La presencia de Jesús no es una presencia mágica que transforme automáticamente la realidad. La vida es totalmente respetada por Jesús, y, sin embargo, el Resucitado es capaz, con su presencia, de llenar de confianza, de paz, a las personas para que puedan hacer frente a cualquier situación de su vida.

La primera lectura «proclama» con claridad la fuerza del mensaje pascual: la muerte y resurrección de Jesús hace posible que todas las imposibilidades (físicas, psíquicas y morales), dejen de ser impedimento para seguir el camino. Los apóstoles ahora ya no tendrán miedo para seguir a Jesús, el crucificado, ni ante las autoridades judías, ni ante las autoridades romanas. Al contrario, deben anunciarlo ante el pueblo, para poner de manifiesto que ellos son testigos de que este crucificado es capaz de dar un sentido nuevo a su existencia.

Queridos hermanos, la fe en Cristo resucitado no nace de manera automática y segura en nosotros. Hoy, tampoco. Se va despertando en nuestro corazón de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi sólo un deseo. De ordinario, crece rodeada de dudas e interrogantes: ¿será posible que sea verdad algo tan grande?

Hoy el evangelio nos plantea la realidad y el sentido de las apariciones del resucitado. Jesús se queda con ellos, porque quiere encomendarles la misma misión: anunciar al mundo el amor del Padre, capaz de superar todo pecado.

Y, además, este es el sentido de la Eucaristía de cada domingo: Jesús se hace presente en medio de los suyos y, desde la Palabra y el “comer con los discípulos”, en palabras de Benedicto XVI va llevando al pueblo “al diálogo con el Señor, a la obediencia de la voluntad del Señor. <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />La Palabra que sale de la boca de Dios y que testimonian las Escrituras regresa a Él en forma de respuesta orante, de respuesta vivida ofrecida, de respuesta al amor”.

Creer en Jesucristo resucitado no puede ser cuestión de un día, ni está garantizado mágicamente de por vida. ¿Qué lugar ocupa la Palabra de Dios en mi vida, en mi oración? ¿La entiendo? ¿Qué hago si no es así?<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Que seamos capaces cada domingo de acercarnos a la Misa, alimentarnos «de toda palabra que sale de la boca del Señor» y, como los discípulos de Emaús, “arda nuestro corazón” y, por nuestro encuentro con el Señor, seamos testigos creíbles de su Resurrección.




1 - 1 de 1
 

Ultimas noticias   


DOMINGO V CUARESMA 17 

-Abril 02, 2017

DOMINGO IV CUARESMA 17 

-Marzo 26, 2017

DOMINGO III CUARESMA 17 

-Marzo 19, 2017

DOMINGO II CUARESMA 17 

-Marzo 12, 2017

DOMINGO I CUARESMA 17 

-Marzo 05, 2017


Archivo

abril 2017

marzo 2017

febrero 2017

enero 2017

diciembre 2016

noviembre 2016

octubre 2016

septiembre 2016

agosto 2016

julio 2016

junio 2016

mayo 2016

abril 2016

marzo 2016

febrero 2016

enero 2016

diciembre 2015

noviembre 2015

octubre 2015

septiembre 2015

agosto 2015

julio 2015

junio 2015

mayo 2015

abril 2015

marzo 2015

febrero 2015

enero 2015

diciembre 2014

noviembre 2014

octubre 2014

agosto 2014

julio 2014

mayo 2014

abril 2014

marzo 2014

febrero 2014

enero 2014

diciembre 2013

noviembre 2013

octubre 2013

septiembre 2013

agosto 2013

julio 2013

junio 2013

mayo 2013

abril 2013

marzo 2013

febrero 2013

enero 2013

diciembre 2012

noviembre 2012

octubre 2012

septiembre 2012

agosto 2012

julio 2012

junio 2012

mayo 2012

abril 2012

marzo 2012

febrero 2012

enero 2012

diciembre 2011

noviembre 2011

octubre 2011

septiembre 2011

agosto 2011

julio 2011

junio 2011

mayo 2011

abril 2011

marzo 2011

febrero 2011

enero 2011

diciembre 2010

noviembre 2010

octubre 2010

septiembre 2010

agosto 2010

julio 2010

junio 2010

mayo 2010

abril 2010

marzo 2010

febrero 2010

enero 2010

diciembre 2009

noviembre 2009

octubre 2009

septiembre 2009

agosto 2009

julio 2009

junio 2009

mayo 2009

abril 2009

marzo 2009





administrador